Señora, vuole chiamare un'ambulanza?
—No quiero ambulancia. Chiedo di vedere il licenziato Morales. Dígale que Hortensia, la de la ferretería El Tornillo, necesita hablar con él ahorita.
—Non tiene cita…
—Dígale que se no me atiende en tres minutos, me llevo mis propiedades con la notaria de enfrente.
La muchacha tragó saliva y scomparve por el pasillo. Regresó menos de un minuto dopo essere seguito da Morales, con menos pelo, más barriga y los mismos ojos vivos de zorro viejo que yo recordaba. Apenas me vio, se le borró el color.
—Por Dios, Hortensia —dijo acercándose—. Ernesto mi ha detto che estabas muy grave. Que casi no salias. Mi sono assicurato che noi stessi fossimo tornati in ospedale.
Mi salì una risa secca che mi rasgò il pecho.
Ernesto siempre fue bueno para los cuentos. Llévame a tu oficina.
Mi ha offerto il braccio. Lo tomé lo justo para no caerme. Ya sentada frente a su escritorio, saqué la libreta verde y la planté sobre la madera con un golpe firme.
Per continuare a leggere, clicca su ( SUCCESSIVA 》) qui sotto!